Archivos de la categoría ‘Sin categoría’

Mandala , crochet

Publicado: 30 junio, 2019 en CROCHET, Sin categoría, TEJIDO
Etiquetas:, ,

Piastrellona con schema

ElenaRegina wool en facebook

Anuncios

Kavafis, “Itaca”
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

https://ciudadseva.com/autor/constantino-cavafis/poemas/

Recuerda, cuerpo

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaron
y temblaron en las voces – y que hicieron
vanos los obstáculos del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaron por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

#kavafis
El poeta griego Constantino P. Kavafis nació (1863), vivió y murió en Alejandría, Egipto. Falleció el mismo día en que cumplía 70 años, el 29 de abril de 1933, en el hospital griego de su ciudad. Mientras estuvo vivo publicaba sus poemas sueltos, en hojas casi clandestinas. Su grandeza poética fue reconocida posteriormente a su muerte.
recién dos años después de su muerte sus amigos editaron alrededor de 150 textos. En España, la editorial Pre-Textos anunció en noviembre de 2015 la publicación de “Obra Completa”.
https://ciudadseva.com/autor/constantino-cavafis/poemas/

saco con cuello de trenzas y torzadas

Cuerpo y manjas en punto jersey y bordes en elástico doble

Trenzas clásicas, apareamiento simple: no está claro de dónde proviene la sensación de sofisticación y lujo refinado.
Tamaños: S / M / L / XL
Necesitará: 1400/1500/1650/1850 g de hilo blanco (233.371) Alaska (50% lana, 50% acrílico, 55 m / 50 g); Agujas de tejer número 4.5 y número 5.5.
Goma 2/2, agujas número 4.5: alternativamente 2 personas, 2 y.
La superficie frontal, las agujas número 5.5: personas. r. – personas. n., izn. r. – Izn. P.
Superficie lisa incorrecta, agujas número 5.5: personas. r. – Izn. n., izn. r. – personas. P.
Goma 1/1, radios número 4.5 y número 5.5: alternativamente 1 personas, 1 desgaste.
Patrón de panales de abeja, agujas número 5.5: el número de bucles es 10. Tejer de acuerdo con el esquema 1. Repita del 1 al 14 p.
Patrón de trenzaNúmero de agujas de tejer 5.5: el número de bucles es 18. Tejer bajo el esquema 2. Repetir desde el 1 al 20 p.
La densidad del tejido, los individuos. Superficie lisa: 15 p. y 20 p. = 10×10 cm.
Espalda y medias mangas: marque 86/92/98/104 n. Con el número de radios 4.5. Atar 7 cm (= 18 p.) Con una goma elástica 2/2. Continuar a los individuos. radios numero 5.5. A través de 36/37/37/38 cm (= 76/78/78/80 r.) Desde el borde de la esfera, agregue en ambos lados en cada 2ª p. 3 x 1 p., 1 x 34 p. Continúe en el 160/166/172/178 p. Recibido a través de 68/70/72/74 cm (= 140/144/148/152 p.) Cierre la parte superior para el borde superior Mangas y hombros biselados en ambos lados en cada 2ª p. 4 x 10 n., 3 x Y n. / 2 x 10 n., 5×11 n. / 7 x 11 n. / 5 x 11 n., 2 x 12 n. Cerrar 14/16/18/20 restantes n. Para corte de escote.
Estante derecho y medias mangas:
marcar 50/54/56/60 p. con agujas de punto 4.5, tejer 6 p. con una goma elástica 1/1, comenzando con 2 personas. p., 44/48/50/54 p. goma 2/2, comenzando con 2 internas. Después de 7 cm (= 18 p.) Del borde de composición tipográfica, continúe con las agujas Nº 5.5, tejer 5 artículos con una banda elástica 1/1, 46/49/52/55. Puntada, agregando 1/0/1/0 páginas en la 1ª p. (= 51/54/57/60 p.). A través de 36/37/37/38 cm (= 76/78/78/80 p.) Desde el borde de la esfera, agregue en el lado izquierdo como atrás, luego continúe en el párrafo recibido 88/91/94/97. A través de 42/43/43 / 44 cm (= 88/90/90/92 p.) Desde el borde insertado en el lado derecho hasta posponer para cortar el cuello 1 x 5 p., Luego disminuya a una distancia de 1 p. Desde el borde en cada 4ª p. 10 x 1 p. / 11 x 1 p. / 12 x 1 p. / 13 x 1 p. Continuar en el restante 73/75/77/79 p.
Para restar 1 punto a una distancia de 1 punto del borde: enlace 1 persona. p., 2 p. personas juntas. y tejer una fila hasta el final. A través de 68/70/72/74 cm (= 140/144/148/152 p.) Desde el borde de composición tipográfica, cierre la parte superior de la manga y el bisel del hombro en el lado izquierdo como en la parte posterior.
Estante izquierdo y medias mangas:
tejido simétricamente. Para restar del cuello en el lado izquierdo a una distancia de 1 punto del borde, tejer una fila hasta que queden 3 puntos en la aguja izquierda, atar 1 brocha (retire 1 punto como personas, 1 persona, y estírelo a través del lazo retirado) 1 persona n.
Mangas de lamas (2 uds.): marque 102/106/112/116 n. Número de radios 4.5. Ate 5 cm (= 12 p.) Con una banda de goma 2/2, separe todos los bucles.
Mitad izquierda del collar:marque 5 pp con agujas número 5.5, tejer 1 p. int. punto, 4 p. puntada de satén. A partir del 3er p. Añadir en el lado izquierdo en cada 2 º p. 17 x 4 p., Y tejer varios patrones, siguiendo el patrón. Enlace 1 pág. Recibió 73 p. En la siguiente fila de personas. lado * empate 44 n, gire el lienzo, retire 1 n. y tejer una fila hasta el final. Girar y enlazar 64 p. Girar, eliminar 1 p. Como izn. y tejer una fila hasta el final. Enlace 2 pág. en todos los bucles. * Empate 18/19/20/21 veces desde * hasta *, pero al final empate 4 p. en todos los bucles en lugar de 2 p. y aplazar todos los bucles.
La mitad derecha del collar: tejido simétricamente.
Cordones decorativos(4 piezas): para cada encaje, marque 4 artículos con las agujas No. 5.5. Caras de punto. Puntada satinada: 2 cordones de 300 cm de largo (= 600 p.) y 2 cordones de 250 cm de largo (= 500 p.). Estira el hilo a través de cada última fila, si es necesario, puedes disolver el exceso.
Construir:Realizar costuras de hombros y costuras superiores de las mangas. Cosa las mitades del collar con un “lazo en el lazo”, luego cose el collar a lo largo del borde del escote, comenzando a 42/43/43/44 cm desde la parte inferior de los estantes, conectando el lado frontal del collar con el lado incorrecto de la chaqueta. Coser “loop in the loop” coser las mangas de la correa. Corre las costuras de las mangas y las costuras laterales. Cosa la base del cordón decorativo más largo a la parte inferior del collar desde el lado de la celda (borde exterior), luego tire del lazo de 8 cm de largo (con su dedo o gancho) a través del orificio de la primera celda, tire del segundo lazo a través del segundo agujero y pase el segundo ciclo a través de 1 th y así sucesivamente hasta la mitad del collar, formando así una cadena. Pase el extremo del cordón a través del último bucle, formando un pequeño anillo, cierre el lazo y cosa el extremo del cordón en el lado incorrecto. Haga lo mismo con el segundo cordón en la segunda mitad del collar y, para terminar, pase el extremo de este cordón en el anillo de la primera cadena, luego en el penúltimo bucle, cierre el lazo y cosa el extremo del lado equivocado. También vienen con los cordones 3 y 4, pasándolos a través de la 2ª p. panal

🎈Aclaración🎈: la traducción La hace Google o sea que hay que adivinar un poco pero pueden ayudar los esquemas y las fotos

Clarice Lispector
(Ucrania 1920 – RJ, Brasil, 1977)
de Para no olvidar, Crónicas y otros textos, Colección Libros del tiempo,
Editorial Siruela, 2010

Traducción de Elena Losada

O RECRUTAMENTO

Os passos estão se tornando mais nítidos. Um pouco mais próximos. Agora soam quase perto. Ainda mais. Agora mais perto do que poderiam estar de mim. No entanto continuam a se aproximar. Agora não estão mais perto, estão em mim. Vão me ultrapassar e prosseguir? É a minha esperança. Não sei mais com que sentido percebo distâncias. É que os passos agora não estão apenas próximos e pesados. Já não estão apenas em mim. Eu marcho com eles.

EL RECLUTAMIENTO

Los pasos se están volviendo más nítidos. Un poco más próximos. Ahora suenan casi cerca. Todavía más. Ahora más cerca de lo que podrían estar de mí. Sin embargo continúan acercándose. Ahora no están más cerca, están en mí. ¿Van a sobrepasarme y a seguir? Es mi esperanza. Ya no sé con qué sentido percibo las distancias. Es que los pasos ahora ya no sólo están próximos y fuertes. Ya no sólo están en mí. Yo marcho con ellos.

https://libroemmagunst.blogspot.com/2013/01/clarice-lispector-el-reclutamiento.html?m=1

C

hunky Crochet Flower Scarf This Scarf measures about 185×40 cm.
I used 4 skeins with hook 8mm. 1 flower measures about 17cm. (link: https://atty-s.blogspot.com/2016/01/chunky-crochet-flower-scarf_8.html?m=1) atty-s.blogspot.com/2016/01/chunky…

“¿Por qué no puede uno estar en varios lugares al mismo tiempo? ¿Qué es esto de no poder volver al pasado ni visitar el futuro? “Ah, la libertad…la libertad sin tiempo, ni espacio, ni lógica. La libertad de vivir todas las vidas…..

No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible. Los Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del barrio, planeaban volver.
Volver a cualquier parte.
A la adolescencia, para reencontrarse con los amores viejos.
A la infancia, para recobrar las bolitas perdidas.
A la primera novia, para jurarle que no ha sido olvidada.
A la escuela, para sentir ese olor a sudor y tiza que no se encuentra en ninguna otra parte.
Volver fue para ellos la aventura prohibida. Cada noche soñaban con patios queridos y cariños ausentes. Y cada mañana despertaban llorando desengañados y revolvían la cama para ver si algún pedazo de sueño se había quedado enganchado entre las cobijas.
A pesar de todo, los muchachos de Flores habían aprendido a disfrutar de los regresos modestos y cada tanto visitaban antiguas pizzerías, veían peliculas de Paul Muni, cantaban el vals Penas que Matan o examinaban fotos amarillentas en la pieza de Manuel Mandeb.
Desde luego, los Refutadores de Leyendas se burlaban de todo esto.
– ¡Saluden a los nuevos tiempos! -gritaban-. El mundo marcha hacia adelante.
La comparsa racionalista acusaba a los Hombres Sensibles de retrógrados y conservadores. Tal vez tenían algo de razon: Mandeb y sus amigos andaban siempre por los mismos lugares, contaban miles de veces las mismas anécdotas y se divertían robando nísperos siempre en la misma casa.
– Marchan ustedes a contramano de la historia -rugían los Refutadores. Y era cierto. Pero siempre es recomendable recorrer la vida a contramano, sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del tránsito.
En los años dorados del barrio del Angel Gris, funcionaba en la calle Gavilán la agencia Todo para el Regreso. Esta empresa organizaba unos viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta. Por cierto, solían elegir lugares horrorosos, con alojamientos míseros y comidas inmundas, precisamente para acrecentar el deseo de volver cuanto antes.
Pero el mayor éxito se obtuvo con el Servicio de Recuperación de Vecinos. La agencia se ocupaba de localizar y entrevistar a pobladores antiguos, alejados del barrio por las perversas mudanzas. Por un precio razonable se les ofrecía una fiesta callejera en su viejo vecindario, con la presencia de todos los personajes de la zona. El servicio incluía la entrega de un pergamino, palabras alusivas a cargo de empleados de la empresa y llegado el caso, indumentaria apropiada para que el vecino emigrante pudiera fingir opulencia si lo deseaba.
Existía -además- un plan superior que contemplaba la reinstalación lisa y llana del vecino perdido en su antigua residencia. Desde luego, los costos eran grandes y no resultaba sencillo vencer las dificultades que se presentaban: desalojo del nuevo ocupante de la finca, abolición de las eventuales reformas, rescate de los muebles originales y restauración del exacto grado de higiene en que acostumbraban vivir el cliente y su familia. Para cumplir con esta ultima pretención, a veces había que limpiar y otras veces era necesario juntar mugre.
En realidad, hay que confesar que durante todo el tiempo que funcionó el Servicio de Recuperación de Vecinos, solamente una vez se concretó el plan superior. Fue el famoso regreso de la familia del ingeniero Vaccari a su casa de la calle Bolivia Este servicio fue solventado por los amigos del poeta Jorge Allen, despues de más de un año de colectas, rifas, préstamos a interés y timbas a beneficio.
No es que a nadie le importara gran cosa del ingeniero Vaccari. Pero Jorge Allen estaba enamorado de Leonor, la mayor de sus hijas y no estaba seguro de poder seducirla en Bancalari.
La historia no tuvo un final feliz. Leonor rechazó tercamente a Jorge Allen y se entreveró con un carnicero que venía a rondarla precisamente desde Bancalari. Allí mismo se fueron a vivir cuando se casaron, un año después. El resto de la familia Vaccari acabó mudándose más tarde a San Miguel, barrio del que no fueron rescatados jamás.
El ruso Salzman, legendario jugador de dados, también supo hacer un negocio parecido. Sin la intervención de la agencia, se decidió a comprar la casa de su infancia, ocupada desde hacia años por perfectos desconocidos.
En semejante patriada, el ruso gastó la memorable ganancia de una noche gloriosa en el casino de Mar del Plata.
Una vez instalado, comprendió que la inversión habia sido inútil.
– He recuperado mi casa -dijo-. Pero la infancia, no.
Catorce años después de haber egresado como bachiller, Manuel Mandeb volvió a inscribirse en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.
El polígrafo de Flores estaba entusiasmado con la ida y propuso a sus antiguos compañeros que hicieran lo mismo, para repetir la época más feliz de sus vidas. No tuvo mucha suerte: Avila, Capel, Carrasco, Cichoworsky, Donath, Frascarelli, Frezza… Por orden alfabético todos se fueron negando y presentando sólidos pretextos. El trabajo, la familia, la distancia, el dinero. De algún modo misterioso aquellos atorrantes habían contraído la responsabilidad.
Manuel Mandeb no se achicó y comenzó las clases.
Y el primer día trató de reproducir episodios divertidos que habían ocurrido antes, pero las cosas no eran iguales. Sus nuevos compañeros eran bastante chitrulos y se resistían a secundarlo en sus travesuras, no le llamaban El Turco sino El Abuelo. Para peor, algunos profesores creían recordarlo vagamente y no sabían si confundirlo con su hijo o con su padre.
Logró -eso sí- algunas buenas notas y hasta quince amonestaciones. Un día, el jefe de celadores descubrió la verdad.
– No crea que no lo he reconocido, señor Mandeb. Este es otro de sus inventos. Yo pensé que el título de bachiller iba a servirle de escarmiento, pero veo que no es así. Usted es de los que siguen jorobando hasta después de muertos.
Mandeb contestó llorando:
– Usted es el único que me ha comprendido. Gracias.
– Cállese la boca, señor -gritó el jefe de celadores-. Vuelva a clase.
El pensador de Flores fue expulsado poco después. Pero a pesar de su fracaso, la segunda inscripción es una maniobra que merece ser estudiada por los melancólicos cabales. Sostengo que con el apoyo de sus viejos condiscípulos, la experiencia de Mandeb hubiera sido emocionante.
La agencia Todo para el Regreso se fundió por falta de clientes. En un último esfuerzo, sus dueños ofrecieron servicios económicos. Eran retornos fingidos, vueltas sin ida, reencuentros sin ausencia. El interesado podía simular su viaje al Africa. La empresa se encargaba del recibimiento, los abrazos y las lágrimas. El éxito fue nulo. Por esos días, Manuel Mandeb escribió su oscuro ensayo Nunca se Vuelve. Leamos algunos párrafos:
“No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se quedan quietos y a la vuelta ya no están. Para poder volver se necesita, por empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no hay forma de detener el Universo. Créanme si les digo que nadie ha efectuado nunca jamás un verdadero regreso. El hombre que lo consiga cumplirá la hazaña más grande de la historia”.
La idea de no bañarse dos veces en el mismo río no constituye ninguna novedad filosófica. Pero adviértase que Mandeb deseaba en verdad volver a bañarse. Esta fue su mayor obsesión y siempre lamento amargamente no poder remontar los tiempos.
Los Refutadores de Leyendas se alegran de la dinámica universal y esperan el futuro con impaciencia. Desean liberarse del pasado, romper las cadenas. Pero si esto encierra la idea de libertad, hay que reconocer que Manuel Mandeb fue mucho más lejos:
“¿Por qué no puede uno estar en varios lugares al mismo tiempo? ¿Qué es esto de no poder volver al pasado ni visitar el futuro? ¿Por qué no es posible extraer de las premisas de la razón las consecuencias que a uno se le antojen?
“Ah, la libertad…la libertad sin tiempo, ni espacio, ni lógica. La libertad de vivir todas las vidas, de estar en todas partes, de recorrer las edades. ¿Qué dicen a esto los libertarios sin frontera?”
Pero las cosas son como son. Esa es la pena de los Hombres Sensibles. La misma de los viajeros que no pueden volver atrás. Ellos no han nacido para viajar. Y sin embargo, ahí andan con la vida llena de extraños, ansiando la inmortalidad, solamente para poder regresar.
Algunos tratan de no partir: amor…quédemonos aquí… Pero el que no parte también se queda solo.
En Flores se suele contar la leyenda de Anton Raffo, quien según parece poseía el Secreto del Regreso. Mandeb y Jorge Allen llegaron a conocerlo. Es cierto que el hombre usaba en su conversación algunos giros inquietantes.
– Ya voy a arreglar eso cuando sea un poco más joven.
– He besado muchas veces a Mónica. Pero será mucho mejor cuando le dé el primer beso.
– Ya estoy harto de nacer, caballeros.
Los muchachos de Flores no pudieron indagar demasiado. Raffo desapareció y si es que posee el Secreto, tal vez ande en otros tiempos más prometedores.
Aquí cabe una modesta reflexión. Aún cuando fuera posible volver al pasado, nada sería igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos minuciosamente, serían distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta diferencia es sustancial. Llevaríamos con nosotros la carga de la experiencia anterior. Nos estaría negada la ansiedad y la esperanza. ¿Con qué entusiasmo apostaríamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dirá: sería preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo vivimos. Respuesta: ¿de qué sirve volver si uno no sabe que vuelve? Para el caso es posible pensar que ahora mismo estamos viviendo por segunda o quinta vez la misma vida.
Quien les escribe ha soñado muchas veces este episodio:
Camino por la calle Urquiza, en Caseros. Soy como ahora, un grandulón melancólico. Pero descubro que no estoy en el presente sino en los primeros años de la decada del 50. Llego ante la casa que lleva el número 68 y toco el timbre. Al rato sale a recibirme un nene mugriento y deconfiado. Soy yo mismo. Abrazo emocionado al chico. Desde adentro oigo la voz del abuelo que pregunta:
– ¿Quién es, Negro?
Nunca he podido imaginar que algo mejor pudiera ocurrirme. Los funcionarios del paraíso no tendrán que ponerse en grandes gastos conmigo.
El libro de aventuras del regreso sigue en blanco.
Ni los Hombres Sensibles, ni los Pensadores del Eterno Retorno, ni muchos de nosotros -que a veces creemos volver- hemos podido dar un solo paso. Esto no nos impide ser dichosos algunas veces, a pesar de todo. Las personas decentes nos piden madurez y resignación. Quieren que olvidemos nuestras trágicas ensoñaciones. Pero nosotros no queremos olvidar. Y el que olvide, jamás, jamás podrá ser nuestro amigo.
Ni siquiera cuando volvamos a encontrarnos otra vez y para siempre.

Refutación del regreso.Crónicas del Angel Gris
ALEJANDRO DOLINA

Anna y Elena Balbusso Illustrators